domingo, 6 de noviembre de 2011

Sin título, para ti.

Esta entrada debi ponerla en mi otro blog, pero resulta que se me ha perdido y he olvidado la cuenta. En fin. Así de patético soy.

Me he dado cuenta que, por más que lo intenté, no consigo sacarla de mi mente. No puedo. No sé que demonios pasa conmigo. A veces parece que lo logro, pero es como una enfermedad. Una extraña equizofrenia que no me frena. Quisiera llegar a las 3 de la mañana y dejar de pensar en ella, pero es precisamente el pensar en ella lo que me distrae de mis miedos. Cuando todo esta oscuro y siento que se avecina algo que me asuste, pienso en ella, se va todo y solo queda la nostalgia y el ansía de volverla a ver. De, por una vez, besarla sin que ella trate de besarme a mí, de dar el primer paso y no darle importancia a su resistencia.

Me he convencido de que me he enamorado una docena de veces. No me enamoro, y no es por falta de ganas. Es porque ella aparece y arruina mi corazón, aunque de paso arregla mi vida. La necesito, pero me desespera necesitarla. Más que necesitarla me desespera no poder decirselo, no poder decirle cuanto la extraño y quedarme en silencio hasta que se precipite a por mí.
Quiero gritarselo.

No es que te siga queriendo, pero te quiero, no es que te quiera de nuevo junto a mí, aunque lo quiero. No es que siga obsesionado, aunque lo estoy. Pero me conformaría con tener algo de ti, de vez en cuando, ni si quiera un beso, o una caricia. Sería reconfortante tenerte de la mano, y dejarme imaginar que todo había sido un mal sueño, que estas ahí y que no importa mañana, porque estamos los dos.


Que el amor bastó y mi voz cedió.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Seré.

De verdad lo siento, no me di cuenta.
De verdad lo siento, y no voy tan lejos.
Tengo que sentirlo para no dejar de parecerlo.
A pesar de no decir una palabra. Lo lamento.

De verdad lo siento, a pesar del silencio.
De verdad lo siento, mi orgullo va primero.
Las palabras se quedaron. Sin palabras.

De verdad, creo que ya no hay solución.
Telas de araña en tu habitación.
Ambos decimos que no.
Pero me quedo callado.
No debí moverme.

Jamás voy a conformarme con nada,
por eso me fui y me voy.

No.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Mi señal

Dicen que estamos perdidos
en medio de un agujero en el océano.
Dicen que nadie vendrá
a rescatar lo que queda de mí.

Si soy un ingrato,
dejame varado.
Tras de ti no resbalo
si me ves puedo morir.

No sé nada de ti
ya no importa más.
La verdad es que ni en sueños
puedo poseer un pedazo de ti.

No aguanto este barullo,
ya no me duele.
Pero la verdad que no
quedan sonidos en mi cabeza.

Por demás esta decir
que tu vestido de fiesta
esta con agujeros
donde alguna vez preferimos escapar.

Me quedaré oculto contigo,
para plasmarte y callarme.
No sé si soy aburrido,
o es que el silencio me vuelve interesante.

Quiero fumarme tu amor
si es que hubo amor,
y quiero hacerte el amor
si es que llevo a verte amor.

Tiento a la soledad,
y no necesito correr para agotarme
solo descansar y volver a buscarte
solo dormir y rogar por ser tu hombre.

Otra vez.


martes, 16 de agosto de 2011

Tiempo

Hoy quiero amanecer escribiendo,
y que pasen la horas, y que llegue la tarde para verte.
Hoy quiero amanecer escribiendo,
y que mi cuerpo no se agite por la espera, sin saber donde entrar o a adonde huir.
Quiero amaner escribiendo,
nos hundiremos al crépusculo, uno en el otro, yo más que tú.

El sol por la tarde se alojará en el mar,
mientras voy embistiendo tus entrañas.
Que llegue la tarde y mi cuerpo se acostumbre a tus disgustos,
a tu indiferencia, tu silencio, a tus ansias.
Ojala y mi cuerpo se acostumbre a tu calor,
sentirme alojado y vacio, sin contacto, sin contacto.

Ya me olvide del mundo anterior,
ya no sé lo que es la paz, o la confianza.
Mi cabeza se nubla, todo queda en blanco,
y aspiro la carne, me envuelvo en tu aliento.
Desgarrare las sabanas, te derrumbare en llanto,
no quedaran espacios ni para el aire, ni para el sueño.

Todo se va cayendo, no busco lo mismo,
quisiera que hubiera una respuesta,
sentir algo distinto.
Estoy aqui, queriendo que pasen la horas,
para no pensar en nada
y no sentir este remordimiento.





Ojalá no sea mañana.

domingo, 14 de agosto de 2011

Tiempo

Hoy quiero amanecer escribiendo,
y que pasen la horas, y que llegue la tarde para verte.
Hoy quiero amanecer escribiendo,
y que mi cuerpo no se agite por la espera, sin saber donde entrar o a adonde huir.
Quiero amaner escribiendo,
nos hundiremos al crépusculo, uno en el otro, yo más que tú.

El sol por la tarde se alojará en el mar,
mientras voy embistiendo tus entrañas.
Que llegue la tarde y mi cuerpo se acostumbre a tus disgustos,
a tu indiferencia, tu silencio, a tus ansias.
Ojala y mi cuerpo se acostumbre a tu calor,
sentirme alojado y vacio, sin contacto, sin contacto.

Ya me olvide del mundo anterior,
ya no sé lo que es la paz, o la confianza.
Mi cabeza se nubla, todo queda en blanco,
y aspiro la carne, me envuelvo en tu aliento.
Desgarrare las sabanas, te derrumbare en llanto,
no quedaran espacios ni para el aire, ni para el sueño.

Todo se va cayendo, no busco lo mismo,
quisiera que hubiera una respuesta,
sentir algo distinto.
Estoy aqui, queriendo que pasen la horas,
para no pensar en nada
y no sentir este remordimiento.





Ojalá no sea mañana.

jueves, 30 de junio de 2011

Sabes.

Es fácil contorsionarse, es difícil distorsionarse.
Yo te conocí alegre, divina, pero cambiaste.
Tu entorno se torno cerrado, retórico. Estaba abrumado por la mentira.
Y tu corrías cabizbaja, queriendo ceder al grande. Pero se detuvo.
Solo había sensaciones vespertinas, criterios que olvidabas tomar en cuenta.
Quedaron minutos, sin miedo, poder tener una responsabilidad.
Supera a todo mi miedo, el de saber cuando estarás lista.
Cupos en el descuento, no sabes de que conozco, no sabes lo que necesito.
Lo veo todo, si no me ves es porque no prestas atención.
No me buscas, como yo, en la nada, no me ves en las lunas, en las estrellas.
Yo soy el cielo, musa hermosa, tilitante, yo soy el infinito.
Búscame que me deshielo, soy el crepúsculo, palpitante, reluciente.
No sabes que me quedaré aquí, para siempre, escribiendote a gotero.
Si mi piel condujera el tiempo, a través de mí los segundos, te quedarías para siempre.

Eterna.

lunes, 20 de junio de 2011

Dedicatoria.

Comenzó la critica, sin agradecimientos.
Porque solo me quedan cuatro líneas.

Y la tinta ya secó, testigo del adiós.
Podré dormir en paz.
Cinco horas. Nada más.

Después de darme un par de oportunidades.
En su omnipotencia, me dió una piedra
que nadie puede cargar.

Este peso contundente.
Palidecer a través de su existencia.
Poseer cuatro líneas de felicitación.

Perdida entre todas esas líneas.
Se quedó, efímera, mi satisfacción.
Podré colgar mis sueños.
En busca de un deseo terrenal.

Jamás sonreiré con dolor.
Pues ya nada sale del corazón.

Todo se queda pintado.
Color carmesí.
No hay líneas que valgan.

La tinta es testigo de mis desgracias.
De las oportunidades perdidas.
De las palabras escritas.

Y si pido perdón sin quejarme
porque son cuatro líneas
escuetas y a trevidas
por otro día que se aleja.

Que se va,
y no regresa.